Helena.


Helena.

La estética griega
de la belleza.
La pasión carnal
de una guerra.
El deseo
de mi propia 
condena.

El amor puro
por la Tragedia.

Las espadas
y el hierro
que en desenfrenado
frenesí
se funden
en las calderas.

Helena...

Sensibilidad 
homérica.
La figura de una diosa,
el perfil de su silueta,
la sombra de su belleza;
que en su mortalidad,
el fuego hiela.

Saeta
que rasga
el viento,
trueno
que rompe
el silencio,
luz
que el abismo anega.


Por ella...
arrasaría Troya,
Pompeya;
y cualquier confín
que me dijera.

Por ella...
partiría en dos
la Tierra.


Helena...

Tu mirada
despiadada...
Ciega.

¡Qué importa
la muerte
y la tragedia,
mientras
de tu cáliz beba!

Tu figura
esbelta.
Tu belleza
de hiedra.
Tu silueta...
nublando mi existencia y
alimentando mi demencia;
conduciéndome,
a la perdición.

Precipicio,
locura
y redención.

En mitad del fuego,
de las llamas.
Solos.
Tú y yo.

Tú la chispa,
yo la flama.

Amar
y perecer;
por la traición
de una falsa moneda.
La dulce condena 
de tu amor.
La pasión de la tragedia Griega,
encarnada en un hombre destinado
a arder como el carbón.

Por ti
seré fuego,
por ti
seré cenizas,
por ti
seré sedición.

Helena.
Mi hermosa 
tragedia griega.

La condena 
de un amor fatuo,
que sin remedio,
me obliga a desearla,
a quererla,
a amarla,
aún cuando ella,
sea el símbolo 
de la Tragedia,
el motivo
de la Guerra,
la mujer,
por la que ardió
una ciudad entera.

!Qué importa
si por ti
se extinguen
mil imperios
y un continente entero
se anega!

Dulce final,
el que me espera.
La sombra de mi vida,
proyectada en la luz de su belleza.

Helena...
Helena...


A. Rheinn & AljndroPoetry

Helena.

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