Paradojas.



Verte blanca,
sabiéndote
roja.

Colores
difuminados
desde la ironía. 

Buscarte perdido
en besos,
acabar con un agujero
en el pecho. 

Badén
de latidos
bastardos. 

Formaciones de odio,
rencor....

Enrraigado
en la ausencia. 

Quererte,
creerme pleno,
para descubrirme hueco
por dentro,
a la vez que me despierto.

Con el alma dormida, 
soñando que sonrío, 
al sacar la daga
de tu partida. 

Paradoja

Vida,
realidad,
felicidad,
desvanecidas en sueños.

En el humo
de tu presencia, 
pisadas en la arena, 
de olas que gritan
al borrarlas. 


Paradójico

Quebraderos de cabeza
de amores ilógicos, 
dónde uno pierde la razón,
el sueño.

La sed de barro, 
cinismo
del niño de pecho. 



Dónde uno fuerza a comprender al corazón,
y acaba desgastándose 
en esfuerzos vagos,
ingenuos, 
luchando,
de forma completamente fútil.

Abandonándose 
a la falta de futuro, 
mientras rumio
las piedras del camino, 
destino fallido 
de mi esperanza. 

Paradoja es no comprender,
porque la amaba,
si hacerlo me destrozaba.

Rasgando las entrañas, 
alfiler del corazón seco, 
de alegría mercenaria
por tu extravío. 


Paradójico es no entender,
porque lo sigo haciendo ahora,
cuando está claro,
que tengo el alma intoxicada,
rota;
ahora que sólo soy una sombra. 

Sombra de tu sombra, 
duda aventada
por la certeza, 
que no hay olvido. 


Es ver mi cuerpo,
reflejarme en el espejo,
ver que como y bebo,
cuando hace más de medio año que estoy muerto, 
recuerdo mi fecha de defunción.

Último atisbo de mi existencia, 
reptar, mueca sibilina
de mi respirar, 
hálito en el cristal 
del pasado, 
escaparate mórbido 
de mi vida. 

Amores,
paradojas...
el corazón 
un delirio,
una prisión;
ella...
que en realidad,
era roja...
una exquisita paradoja.

Muda, 
ausente, 
jugando con raíces, 
las hojas del árbol, 
la brisa del llanto. 

Como ver mi sangre brotar
de las espinas de sus rosas....
diciéndome "te quiero".

Tatuado
en el dolor
que no sangra. 

Paradojas,
ocultas en un beso,
vivos, 
que están realmente muertos.

Sin acuse de recibo, 
labios amargos 
en el dulzor de tu saliva. 

El corazón
y sus misterios.
Las paradojas
y sus tañidos. 


A. Rheinn & Sarrd8r

Paradojas.

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