Génesis.
Antes
de todo era el vacío.
Llegó
el hombre, para erigir cumbres de cemento,
Altas
torres de cristal, en mitad de La Nada.
El
nacimiento de la civilización, origen del devenir,
Historia
y progreso.
Multiplicados
como insectos, devaluación y pérdida del sentido,
Confusión
de la conducta, fragmentación.
¿Somos
lo que soñamos? La verdad es que siempre fuimos insomnes.
Hicimos
pesadilla de nuestra realidad.
Las
cumbres, las torres; el cemento, el cristal, no bastan.
Necesitamos
algo más. Más, siempre más.
Se
construyen circos. Entretenimiento, huidas del yo a precio
estipulado.
La
economía llena huecos, los productos de consumo completan el alma,
Podemos
dejar de ser, cerrar los ojos, sellar nuestros párpados, entreabrir
los labios,
Abandonarnos
al placer. Cualquier cosa, pero no volveremos a vagar.
La
noche cae fría, en el cielo las estrellas se visten con prendas de
aluminio,
Lucen
galas de metal. Una atmósfera contaminada es la presión atmosférica
de nuestra vida,
Y
sobre el subsuelo caen lluvias de personalidad. Nuestro mundo es una
sombra,
Nosotros,
su reflejo, su proyección. Manadas de espectros con un papel que
representar.
¿Queda
algo de tiempo? Tal vez, solo tal vez,
¿Quieres
que nos volvamos a amar?
Ya,
ya sé. Aquí solo cabe la frivolidad.
¡Espíritu,
hazte roca, abraza la inmensidad!

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