La fisiología de la desesperación.
El tiempo se infiltra en tu pecho,
La química del miedo empieza su juego,
su enquistada formación.
El miedo, privándote de tu humanidad,
Te doblega, te destierra de tu verticalidad.
Postrado a cuatro patas o tumbado boca arriba mirando al cielo,
El miedo te ha vuelto un animal.
Tiempo y espacio en conjura contra ti,
No sabes que asfixia más, si las paredes, o el suelo y el techo, en sus amenazas de compresión,
De dejarte aplastado como un desecho;
O el tiempo,
Que amenaza con hacer realidad tus peores sueños.
*
El tiempo se infiltra luego en tu sangre, el corazón lo ha bombeado por tus venas,
Ya no formas parte de la realidad.
Como la acción del oxígeno en el hierro, tu reloj interno empieza a desgastarse,
A devorarse a sí mismo dejando rastros de una herrumbre anaranjada.
Estás intoxicado,
Ya no hay vuelta atrás.
*
Soledad.
Silencio.
Y el tiempo...
Que no se digna a avanzar.
Se te atraganta en todo el cuerpo,
La ansiedad de los segundos muertos no te deja respirar.
¿Ayer?
¿Mañana?
Términos incomprensibles
Para el aterrado animal en que te has convertido.
Para el aterrado animal en que te has convertido.
¿Noche?
¿Día?
No son medidas de un adaptado a la infelicidad.
El insomnio será nuestro legado.
El descanso hace ya demasiado tiempo que no es asunto de tu voluntad.
Negada nuestra única salida.
La certeza de que solo acallaremos la conciencia con la herida del puñal.
*
Hastiado en mitad de tu propio desierto, ya no piensas en amar,
mucho menos en la libertad.
¿Qué viento podría aun trasladar las inmensas rocas en que se han convertido tus dunas?
Ya no eres objeto de la suavidad, solo te queda una superficie árida,
Y cuando llega a ti la brisa marina solo queda el poso de la sal sobre tus telas de arcilla.
Un Sol abrasador hierve tu dermis,
La nieve ha vuelto a cristalizar sobre tu infierno como la única deidad.
*
¿Todavía buscas estrellas en el cielo?
Nunca dejaron de brillar, pero las tapa un negro velo, una nube de cemento.
Hace tiempo que lo sabes, este ya no es lugar.
¿Queda alguno en el mundo siquiera?
Nuestro único sitio, refugio, hogar,
Son las dimensiones de cualquier soledad.
Podrás vivir, siempre que te mantengas alejado de los hombres.
¿Confías aún en poder sanar?
Entonces eres tú, la única estrella que sigue brillando sobre el mar.
Deflagrado en una supernova,
No hay constelación alguna formada en individualidad.
Tarde o temprano será de noche a pleno día,
El Sol será negro,
La oscuridad del cielo,
Total.
*
Agrietadas nuestras máscaras,
Ya no sabíamos qué pensar.
El aire se ha vuelto asfixia,
Cada rayo de luz es un abismo moral.
La piel se me escama,
Entre hombres aprendemos a reptar.
Si estamos más allá del bien y del mal,
Es solo porque nadie lo diferencia ya.
- La fisiología de la desesperación. -
A. Rheinn


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