El peso del lado oscuro.
Como
la cara oculta de la luna, no se ve,
pero se oye hablar de él.
Cuando
podemos verlo nos entra vértigo, deseo, se enciende nuestro miedo a la vez que
nuestra pasión, podemos olerlo… su hierro, su dulzor.
Escuchas sus ecos,
conoces esa voz, viene de lejos,
acaba sonando como el abrazo de tu canción.
Te
miras al espejo y no hay reflejo, solo un impostor. Ves allí al verdugo de tus
sueños, olvidas que la vida también te
la jugó.
La voz te habla con cariño: Tienes
razón… Mi pequeño, mi amor…
Adoro
el calor del negro. El frío y la pureza del blanco huelen a traición, a
nihilismo, a desesperación.
El infierno huele a olvido, al abrazo para los
vencidos, a un odio que se parece demasiado al amor.
A. Rheinn
- El peso del lado oscuro. -

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