Un motivo para odiarme.
Siempre hay un
motivo corredizo.
Superas
el primer nivel, rompes la primera piedra,
Agrietas
la pared hasta echarla abajo:
Tras
el muro hay nuevo nudo.
Si
resuelves algo, el siguiente problema,
Trauma,
complejo, duda, incredulidad,
Ocupa
su lugar.
Es
una guerra de vacío.
El
miedo, la culpa, la excusa, buscan siempre su hegemonía.
Con
mi mente no hay más que hablar, siempre
busca.
Si
busca va a encontrar.
Claro
que lo hará. ¿Significa que es verdad?
Es
posible. Es probable. ¿Significa que deba escuchar?
Depende.
Lo que sí sé es que queda lejos el solucionar.
Los
motivos de odio no son problemas, son pesares.
Pesan
porque llevas tiempo cargándolos, toda tu vida, y no te los vas a
sacar de encima.
Mi
espalda se combará y sobre ella llevaré todas las risas e insultos
de los demás,
Sobre
todo los míos,
esos que nunca van a caducar.
Los
míos los que más.
¿Un
motivo para odiarme? Tengo tantos ya…
Esta
guerra contra mí mismo tiene que acabar.
Aceptarse,
o simplemente ni
escuchar.
Seguir
hacia delante, con todo el fuego en el que quiera inmolarme,
Con
todas las sustancias destructivas de mi sangre, no
voy a cambiar.
El
que cambia lo hace de
forma temporal.
Si
pudiera traicionarme de tal forma que ni me recordase,
Esa
sí sería una razón para odiarme.
¿Traicionarme?
¿Traicionarte?
Antes
hacerlo con los demás.
Si
tengo que aguantarme, sé que voy a odiarme, al menos lo quiero
justificar.
El
auto-desprecio, como la ansiedad, es un nudo corredizo que no se
deshará.
Siempre
encuentra huecos de vacío por los que avanzar.
En
lo personal, en lo familiar, en lo social, el
que busca encontrará.
Si
debe seguir el juego, lo mejor es dejarlo todo
Tal
como está.
Lo
malo y lo bueno se quedan; lo mejor y lo peor
Ya
vendrán.
Por
nudos corredizos de vacío
Sé
que siempre me voy a odiar.
Por
esto, aquello, lo de
más allá…
¿Qué
lo hagan los demás?
Poco
importa ya.
A.
Rheinn
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Un motivo para odiarme. -

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