City ratz.
City
ratz.
Al
salir de la universidad todos soñábamos con tener nuestra propia
empresa.
Más
temprano que tarde nos dimos cuenta de que más que tener una empresa
o estar en ella, éramos la presa, y que más que emprender para
avanzar, lo que haríamos sería caer por atrevernos a soñar.
Nos
creíamos hombres, éramos solo ratas de ciudad. En busca del queso,
sobre una gigantesca trampa urbana y letal. El tiempo pasa, les
sirves y envejeces: terminas criando malvas. Así desperdiciamos
nuestro pequeño tramo de existencia, o así era como lo pensábamos
quemar.
Suerte
que le vimos los dientes a la fiera, suerte que decidí renunciar. No
soy un hombre completo aún ni he salido de mi ratonera, pero vaya…
lejos del cemento, las prisas y el metal, lejos del sistema, hay días
que me siento casi como si lo fuera.
Libro
sugerido: [De ratones y hombres – Steinbeck]
Andrea
Rheinn

Comentarios
Publicar un comentario