A tiempo. (On time.)
A
tiempo.
El
tiempo.
Concepto,
realidad, celda y posibilidad,
liberación
en el confinamiento.
La
arena cae en el interior del cuerpo mecánico de su instrumento,
todavía
una estética primaria del reloj.
Tras
el cristal, la fina y áurea viruta se desliza en movimiento circular
para
sumirse en el agujero de su funcional cintura,
el
umbral de lo caduco y lo perenne.
Cruza
el túnel y trasciende a su mitad inferior,
pasa
a formar parte de lo que ya ha sido, se integra a lo que ya fue,
huye
despavorida de lo que acaba de ser;
y
sigue siendo, encerrada tras (en) el cristalino cuerpo
y
el flujo tiránico de su propia naturaleza.
1
El tiempo es movimiento,
El tiempo es movimiento,
no
otra cosa.
Empieza
con el universo.
¿Antes?
Nada.
Vacío
atemporal.
Tras
el ¡Bang!, los galgos encarnados en las fuerzas naturales de la
atmósfera
salen
disparados, empieza su carrera a través del vacío,
Dios
despliega su manto creativo y dota de ley lo que hace tan solo un
instante
era
la pureza desordenada y caótica de la naturaleza:
Una
calma inerte en algún
algo
exento
de luz u oscuridad, rodeada de una confusión atroz.
inaccesible
a los sentidos.
2
El movimiento es tiempo.
2
El movimiento es tiempo.
Se
es en el tiempo.
Se
es en la acción.
Tras
el comienzo,
tras
el Principio,
una
vez dejado atrás el primer brote de impulso,
se
es por obligación y se queda esclavizado a la tiranía del espacio.
Da
lugar la relación ambigua,
queda
entrelazada la relatividad.
Por
mucho que no haya movimiento, da igual,
una
vez allí hemos quedado separados de la relación espacio-temporal,
más
que por una cuestión de
circunstancia.
Aún
en reposo,
el
tiempo fluye a través de nosotros,
envuelve
nuestro alrededor y repta también en nuestro interior.
Omnipotente
presencia y omnipresencia de poder.
Nos
erosiona y erosiona tanto por dentro como por fuera,
en
cada de sus instantes,
en
cada uno de nuestros momentos.
Oxidación.
El
tiempo pasea de la mano de la muerte
y
acaricia nuestra piel,
nos
mira con una sonrisa inequívoca mientras espera paciente,
con
el pulgar sobre el cronómetro y un índice señalando el calendario.
Todo
se andará...
Surge la idea de el tiempo y la proyección,
Surge la idea de el tiempo y la proyección,
sus
flujos como elemento manipulativo,
instrumento
e instrumentación, fuente de información y conocimiento
periodicidad
y rutina.
Control,
prevención,
la
capacidad creativa del plan;
nuestra
mente va más allá de nuestro cuerpo, y aun así,
nos
traiciona,
víctimas
constantes
del error.
El
tiempo tiene un saber oculto,
el
conocimiento y el tiempo fluyen juntos para acabar siendo lo mismo
dentro
del individuo,
anidan
dentro del corazón de ser.
3
3
El
impulso vital,
desarrollarse
tanto en horizontal como vertical:
Prolongarse.
Acción,
Acción,
conocimiento,
y
una línea temporal.
Se
desarrolla nuestra vida y la tragedia se dibuja.
Pulsiones
de vida y muerte,
impulso
creativo y destructor,
carga
espontánea y premeditada.
Surge
la tentación y la dirección,
la
línea recta y la curva,
estamos
dentro del yo y lo movemos,
totalmente
conscientes de ello aunque no por ello en alto grado de control,
ni
mucho menos,
el
azar predomina en el ADN del tiempo y en nosotros surge una idea
vocal:
Destino.
La
posibilidad convertida en lo real.
El
futuro traído de vuelta y reconocido
en
el
presente.
La
repetición del pasado.
Revivimos
la caída primordial:
Volvemos
a perder paraíso.
Encarnados
en Adán ya muerto,
lejos
de Eva y su recuerdo,
somos
la sombra errante de Caín
anclada
para
siempre
al remordimiento.
La
libertad del estoicismo o la esclavitud de la libertad.
Influimos
en nosotros y en el todo,
pero
solo en un porcentaje minúsculo,
de
poco sirve nuestra excesiva parcialidad,
de
nada sirve nuestra divina
excentricidad.
De
allí,
del
primer destello del destino en la consciencia,
nace
otra idea: La
de la tragedia.
La
de la sangre condenada que recorre nuestras venas.
Sentimiento de culpa.
Sentimiento de culpa.
Remordimiento,
una vez más.
Ansiedad.
Nada
podemos hacer para resolverlo,
nos
sabemos manchados,
sucios.
Y
solo anhelamos
Vivir
en paz.
Impuros a causa del nacer y del caer
Impuros a causa del nacer y del caer
el
tiempo nos burla.
Siempre
gana él.
Obligados
al movimiento,
aterrados
por el concepto de destino
y
manipulados por la hiriente y azarosa opacidad que vive en él,
le
declaramos la guerra y le deseamos la muerte,
que
tome en santa unión la mano de su propia pareja
y
ambos se disuelvan en la unidad de un amor
que
va en contra del cosmos,
a
favor del hombre,
blasfemos
al Cielo
y
a cualquier dios.
El
cristal se conva y la arena es convertida en ceniza
a
la luz de las llamas negras y azules de la pira.
Somos
espectros vivientes
reclamando
vivir
(volver)
a
los reinos del no-ser.
Herejes.
Hemos
hecho una elección.
Desobedecer.
Incluso
la primera de las leyes.
Las
tres.
Nuestro no-reino.
Esa claridad fría y benigna
donde
ni tan siquiera se tiene un alma consciente
de
la mera posibilidad del individuo,
pues
ni tan solo en ella se refleja el drama temporal,
cuando
la acción no cesa,
cuando
el carrusel no deja de girar
ni
tampoco lo hacen los granos de nuestra dorada pena.
Obligando,
obligados,
a
hacer al mundo avanzar inexorablemente
dentro
de ¿su?
realidad.
Andrea Rheinn
Andrea Rheinn
A
tiempo.
(On
time.)
[
ujsec ]


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